martes, 23 de junio de 2009

LA DERROTA COMUNERA DE 1735.

La noticia de la muerte de Ruyloba, magnificada por los enemigos que la causa comunera ha adquirido en quince años de batallar, mueve al Marqués de Castelfuerte a disponer medidas extremas. Una vez, más Bruno Mauricio de Zabala, que de mariscal de campo ha sido promovido a teniente general de los reales ejércitos, recibe la orden de venir personalmente a someter y escarmentar a la provincia insumisa. Con una escolta de dragones del presidio de Buenos Aires y nutrida leva de indios misioneros, Zabala asienta su cuartel general en la estancia jesuítica de San Miguel, dos leguas al Sur del paso del Tebicuary.

En el campo comunero cunde el desconcierto. La autoridad de Domínguez de Ovelar es desacatada de continuo por los grupos armados. Los más caracterizados jefes comuneros consideran insostenible la situación. El fervor popular ha degenerado en anarquía en los últimos meses. Todo ello agota el espíritu combativo y anula las posibilidades de resistencia. A San Miguel concurren a prestar obediencia numerosos comuneros, inclusive los más directamente comprometidos en la muerte de Ruyloba o en otros sucesos.

Precedido de una fuerza de caballería que comanda el capitán Martín José de Echauri, Zabala traspone el Tebicuary. En Tavapy, un puñado de comuneros iza la bandera de la resistencia y la pone en manos de Francisco Méndez de Carvajal, pero toda oposición resulta impracticable y no llega a librarse combate.

Domínguez de Ovelar se ha retirado a su estancia.
Zabala, con el camino así allanado, puede llegar a Asunción sin recurrir a la violencia.
Sin embargo, el Zabala da 1735 se muestra mucho más severo que el de diez años antes. Dicta una sentencia declarando que la Real Provisión del 12 de septiembre de 1537 ya no está en vigencia y que su uso ha sido ilícito, pues no se halla asentada en la Recopilación de 1680. Se disponen y se ejecutan penas de muerte, prisiones y destierros a lejanas provincias. Se suspende y destituye a funcionarios militares y del Cabildo. Los enemigos del “Común” recuperan los bienes y honores de lo que habían sido desposeídos.

El Rey, por su parte, escinde del Paraguay todas las reducciones jesuíticas, a pedido del P. Gerónimo Herrán, Provincial de dicha orden.

Pese al rigor usado, no alcanza éste los extremos que cabía temer. Es posible atribuir esta limitación, esta relativa benignidad, al tino político de Zabala, que ha de morir en 1736 en el viaja de regreso a Buenos Aires, tras dejar en el gobierno del Paraguay al ya mencionado Martín José de Echauri, que lo desempeña hasta 1740.

La derrota del “Común” representa el aplastamiento de una justa causa paraguaya y el final de la influencia decisiva de la clase directiva criolla que tanto había contribuido a la formación de la conciencia nacional.

BIBLIOGRAFIA.
  • Pedro Lezcano, “Historia de las Revoluciones de la Provincia del Paraguay”.
  • José Manuel Estrada “Ensayo sobre los comuneros del Paraguay”.
  • Rafael Eladio Velázque “Breve Historia de la Cultura del Paraguay”

1 comentario:

  1. ¿Francisco Méndez de Carvajal dejó descendencia? ¿Es pariente de doña Pabla Méndez de Carvajal de Rivarola? Me refiero a la abuela del prócer Juan Bautista Rivarola Recalde.

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