martes, 30 de junio de 2009

ULTIMOS DIAS COLONIALES EN EL PARAGUAY - La enseñanza de la filosofía. Las ciencias naturales.

LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA.
Además del Colegio, los conventos seguían impartiendo la enseñanza de antes. En 1787, el Convento de la Observancia de los Franciscanos tenía un Regente de Estudios y Lectores de Prima, de Vísperas, de Moral y Nona, y de casa de la misma orden en la Villa Rica contaba con un Maestro de Gramática y otro de Novicios.
Refiere Furlong que, hacia 1775, y haciendo uso de un privilegio reconocídoles por diez años, los dominicos sostuvieron en su convento cátedras de Filosofía y de Teología, a cargo de religiosos de esa orden y con facultad de otorgar grados académicos.
Los jesuitas habían establecido, a fines del siglo XVII, tres cátedras de estudios superiores, que eran las de Filosofía, de Dogma y de Moral. Poco antes de la Revolución Comunera, las dos primeras funcionaban en forma duplicada en el Colegio de la Compañía y ellas hubieran servido de base a la Universidad proyectada en 1750, de concretarse la petición de las autoridades del Paraguay. Estos cursos se dictaron hasta 1767, con interrupciones y altibajos.
Es indudable que los estudios de esta categoría adquirieron estabilidad con la apertura del Real Colegio Seminario de San Carlos.
En el Colegio de Monserrat, de la Universidad de Córdoba, durante el siglo XVIII y hasta 1816, existió una beca permanente para el Paraguay. Además de los becarios, otros jóvenes paraguayos seguían sus estudios en dicho centro. Doctores de Córdoba de esa época son, entre otros, Carlos Penayos de Castró, ya mencionado, Antonio González de Guzmán, que ejerció por años el gobierno de la Diócesis, y los hermanos Antonio, Pedro y Dionisio de Otazú, canónigos los dos primeros de la catedral de Arequipa, en el Perú, en tanto que el ultima alcanzaba igual dignidad en el Cabildo Eclesiástico de Asunción. A fines de esta centuria, era mayor el número de paraguayos que poseían el máximo grado académico.
La filosofía que se enseñaba en los institutos recordados era el desarrollo de la doctrina, de la Iglesia Católica, partiendo de Aristóteles y centrándose en Santo Tomás de Aquino, sin concesiones para los sistemas y escuelas aparecidas a partir de Descartes. No podemos precisar hasta qué punto los jesuitas difundieron las ideas de Suárez, pese a la gran cantidad de datos proporcionados por Furlong, ya que aquéllos en la vida provincial, contrarios siempre a la causa comunera, sostuvieron una actitud en todo antagónica con las concepciones políticas suarecianas. Pudo deberse esta actitud al extremado verticalismo de su estructura, y a la defensa del principio de autoridad que justificó su fundación.

LAS CIENCIAS NATURALES.
En el siglo XVIII, es grande el desarrollo de las ciencias físicas y naturales. En el campo de estas últimas, el sueco Linnieo y lo franceses Buffon y Cuvier sistematizaban los conocimientos y los ampliaban grandemente. Una expedición científica encabezada por La Condamine, para medir la extensión del Ecuador, actuaba en Sudamérica y dejaba su impronta en la región septentrional del continente. Poco después, el gaditano José Celestino Mutis iniciaba el estudio de la flora de Nueva Granada y un natural de este mismo virreinato, Francisco José de Caldas, alcanzaba a ser uno de los botánicos de mayor relieve del orbe. El alemán Alejandro von Humboldt también recorría América Española.
En el Paraguay y regiones aledañas, hombres de ciencia enrolados en la Compañía de Jesús dedicaban, asimismo su tiempo a esta rama del saber. En el siglo XVII el P. Antonio Ruiz de Montoya había descrito la fauna paraguaya y sido el primero en publicar noticia sobre la yerba mate. Lo sucesivos cronistas jesuíticos dedicaron capítulos al tema de la fauna y de la flora. Otros naturalistas dignos de recordación son los PP. Aperger, Dobrizhoffer, Falkner y Juárez. El P. José Sánchez Labrador dejó varios volúmenes descriptivos de los tres reinos de la naturaleza en esta porción del continente americano.

BIBLIOGRAFIA.
  • Manuel Domínguez, “Conferencia sobre la Historia de la Instrucción Pública”.
  • Efraim Cardozo, “Historiografía Paraguaya”.
  • Rafael Eladio Velásquez, “Breve Historia de la Cultura en el Paraguay”.

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